domingo, 11 de marzo de 2012

Bye bye bon

Hace tres meses mi novio me dijo que estaba planeando mudarse otra provincia. Me lo dijo cuando ya había hablado con la inmobiliaria, y también cuando yo tenía la peor resaca de todo el año. Había vomitado como siete veces esa mañana, me había bañado con agua fría, me había tomado alguna porquería y había dormitado un poco en el borde de su cama con el cesto de basura prudentemente cerca de la boca. Cuando fui capaz de estar media hora sin vomitar nada, chin pum, me tiró la noticia.

Lloré diez minutos, ponele (capaz fueron tres). Los meses siguientes, lloré un par de veces más. Ahora no lloro nada; aunque vomito seguido.

Se va dentro de poco y me asusta esto de no llorar más. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario