Poner play una y otra y otra y otra vez a esta canción, a las dos y pico de la mañana.
Flaca, salí de ahí.
jueves, 15 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Creo que es una carita feliz
No nos vamos de viaje juntos porque al final no se pudo. Se va solo y, cuando vuelve, se toma dos semanas para meter su casa en un par de cajas y se vuelve a ir (para siempre). Se va y estamos para la mierda.
Mientras, cosas.
Consigo un laburito en un pelotero, con una jefa piola que me paga bien.
Viene a tocar a un barcito de Rosario este cantante que me gusta tanto.
Este cantante que me gusta tanto me pone un “me gusta” en una foto y me siento cholula, pero bien.
Cumple años una amiga y hay alfajorcitos de maicena.
Me visita otra amiga con su antonia-retoña de tres meses, que me deja la cama llena de olorcito a bebé y me da los picos más lindos.
Y hay veces que siento que nunca me voy a romper.
martes, 13 de marzo de 2012
Interludio
Me sirvo una coca con tres hielitos que se transforman lentamente en una baba aguachenta, porque me quedo sujetando el vaso sin tomar un sorbo.
*avisame cuando tengas ganas de hablar (enter)
*me voy a ordenar la pieza (enter)
Ordenar la pieza fue tender una cama, tirarme encima, estrujar un almohadón, pasar el dedo por el lomo de un libro que reposaba en la mesita de luz.
Casi nunca peleamos. Yo casi nunca me enojo porque me hago la tipa copada. Él se enoja poco y cuando pasa, yo me transformo en un manojo de nervios que llora, moquea y se desespera por un abrazo, algún contacto de piel a piel, algo que diga “estoy acá, solamente estoy enojado”. Hoy no; hoy simplemente se siente como un día malo. Hoy un problema no me paraliza el mundo, sino que se queda en remojo mientras hago zapping buscando una película de miedo o espero a que se hagan las seis para sentarme en la vereda con una amiga (diría que a mirar como baja el sol, pero hoy está nublado).
Que un problema esté en remojo implica que en algún momento lo voy a tener que tender al sol. Pero falta y de todas maneras, va a avisarme cuando tenga ganas de hablar.
domingo, 11 de marzo de 2012
Bye bye bon
Hace tres meses mi novio me dijo que estaba planeando mudarse otra provincia. Me lo dijo cuando ya había hablado con la inmobiliaria, y también cuando yo tenía la peor resaca de todo el año. Había vomitado como siete veces esa mañana, me había bañado con agua fría, me había tomado alguna porquería y había dormitado un poco en el borde de su cama con el cesto de basura prudentemente cerca de la boca. Cuando fui capaz de estar media hora sin vomitar nada, chin pum, me tiró la noticia.
Lloré diez minutos, ponele (capaz fueron tres). Los meses siguientes, lloré un par de veces más. Ahora no lloro nada; aunque vomito seguido.
Se va dentro de poco y me asusta esto de no llorar más.
martes, 24 de enero de 2012
dabada
Ojo, puede parecer una re boludez tatuarse un pajarito, más cuando una ya tiene 19. Pero ese es el asunto, que tengo 19 y creo que recién ayer se me ocurrió que puedo tatuarme un pajarito y que mi viejo no puede hacer nada contra eso. Por eso un pajarito aunque sea re cursi y esté súper quemado, y por eso es importante, y porque necesito algo para empezar, para ver si duele tanto y si me voy a bancar uno más grandote (jojo, como todo en la vida). Igual, en las costillas y chiquito, para que no lo vea, porque mis rebeldías son así, bien cagonas.
El grandote no se cuando, probablemente cuando viva sola, que probablemente sea dentro de mucho tiempo si tenemos en cuenta que recién ayer me di cuenta que sí, podés tatuarte un pajarito, boludona.
Me atraganté
El domingo mi viejo declaró sus planes de convertir el -ahora- estudio, en un consultorio para mí, y algo más sobre mantener a mis futuros pacientes a raya con un fierro. Mi vieja me prometió que no, que yo me iba a mudar de mi casa cuando quisiera y que el estudio iba a ser un living.
Yo estoy juntando plata para tatuarme un pajarito en las costillas, en plan rebeldía absurda, sentimental y pajera.
martes, 17 de enero de 2012
Multifrutal
Hay cosas de las que no estoy orgullosa. Haberle metido los cuernos a mi primer novio o desmayarme en una vereda, completamente borracha, por ejemplo.
Hoy no tuve una noche particularmente buena.
Ah, y tengo ganas de escribir alguito todos los días.
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